Por Yohomar Navarro Cujia
Una niña de 11 años residente en el municipio de Agustín Codazzi y una adolescente de 17, en Valledupar, son los dos casos que registra el Cesar por posible intoxicación con la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano, VPH.
Con una carpeta debajo de su brazo con toda la documentación respectiva y la historia clínica, Yajadis Galván llegó a Valledupar, para dar a conocer el caso de su hija, una niña de 11 años que recibió la primera dosis el 26 de abril de 2013; la segunda el 31 de octubre del mismo año y para el mes de noviembre empezó a presentar cambios en su salud.
La pequeña estudiante de sexto grado de la institución educativa Santa Rita, empezó a padecer de dolores en las articulaciones, dolores de cabeza, mareos y desmayos, sus ingresos al hospital Agustín Codazzi eran constantes sin asomo de un diagnóstico claro, sin embargo fue hasta que dejó de caminar que fue trasladada hasta Bogotá e ingresada al hospital San José.
Yajadis Galván asegura que el examen de toxicología que le hicieron en Bogotá arrojó como resultado la presencia de metales pesados en su organismo.
El caso nunca fue reportado a la Secretaria Departamental de Salud. La menor no pudo cumplir con su año lectivo por las dificultades de salud, su estado de ánimo no es el mejor, la depresión es constante tanto en la paciente como en su progenitora, en su ojos se nota el cansancio y el agotamiento por esta difícil situación que enfrenta.
A la pequeña de 11 años le han practicado 4 quelaciones. La recuperación ha sido lenta, sin embargo ha podido caminar con alguna dificultad, los especialistas le han indicado que habrá secuelas permanentes.
Yajadis es madre cabeza de hogar, hace parte de la población que un día le tocó salir huyendo del accionar paramilitar que azotó el corregimiento de Estados Unidos, en Becerril; hoy reside en la invasión la Guitarra en Agustín Codazzi.
Otra de las dificultades que enfrenta es que Coomeva, su EPS, se ha negado a seguir cubriendo los gastos del tratamiento. El 5 de septiembre debe presentarse en Bogotá para una cita de control con el toxicólogo y neuropediatra, hasta allá viajará solo con la solidaridad de los vallenatos.