Como es tradición, los vallenatos cumplieron la cita de todos los lunes santos para rendirle tributo a su Patrono el Santo Ecce Homo.
A las 4:00 de la tarde cientos de devotos colmaron la típica Plaza Alfonso López, llevando imágenes y medallas para conseguir un milagro de su santo, orar o pagar alguna promesa. Posteriormente caminaron detrás de la imagen sagrada en la procesión como muestra de su agradecimiento por los favores recibidos, terminando con honores una vez caída la tarde.
En la eucaristía presidida por el obispo de Valledupar, monseñor Óscar José Vélez, los fervientes católicos, con pañuelos blancos, levantaron sus manos al cielo como muestra de la alegría de tener a su santo engalanando la tarima Francisco el Hombre.
Esta tradición del ‘Ecce Homo’ es una expresión usada por Poncio Pilatos para significar ‘he aquí el Hombre’, cuando presentó a Jesucristo ante el pueblo judío en el juicio que finalmente terminó en su crucifixión y muerte.
Según los historiadores, en Valledupar la leyenda nació de un ebanista que llegó a esta capital en 1553 para elaborar una imagen para la iglesia, cuatro días después desapareció sin dejar rastro alguno y sin haber consumido ración de alimentos. Desde entonces la imagen es adorada con devoción.