Una pesadilla. Eso es lo que significa para los vallenatos la falta de agua potable desde hace varios días en la ciudad, achacada a la alta turbiedad que registra el río Guatapurí por las lluvias registradas en la cuenca alta, en la Sierra Nevada de Santa Marta, que arrastra cenizas, palos, ramas verdes y secas, hojas y tierra, convirtiendo la corriente en un líquido barroso que no alcanza a ser tratado por las plantas de Emdupar.

La pesadilla se agudiza al amanecer, cuando los niños deben ir al colegio, los padres al trabajo y muchas personas a desarrollar sus labores cotidianas, pero encuentran que por sus grifos el agua no sale. Los niños son devueltos de los colegios porque al no tener agua no pueden desarrollar sus labores académicas.

La situación por la falta de agua ha sido tan complicada que los vallenatos han recurrido a las protestas quemando llantas y taponando.

Emdupar ha facilitado la entrega del líquido en los barrios más críticos con los camiones del Cuerpo de Bomberos de Valledupar.

Sin embargo, aseguran que lo que se requiere es una solución definitiva para evitar que cada vez que comience el invierno se registren fallas en el servicio por la alta turbiedad del agua que ingresa a las plantas de tratamientos.