Sáb. Abr 25th, 2026
    Por: Wendy Peralta Cano

    Julio César Hernández Pertuz, conocido como ‘Julio Agua’ en el corregimiento de Aguas Blancas, jurisdicción de Valledupar, por administrar durante muchos años el acueducto en esa población, fue asesinado de manera brutal la mañana de este viernes a la orilla del río Pesquería, exactamente a un kilómetro de su finca, denominada La Escondía. Desconocidos le dispararon a la altura de la cabeza y luego le prendieron fuego.

    El crimen se produjo alrededor de las 7:00 de la mañana, cuando se dirigía a su predio. Hernández Pertuz, de 51 años, circulaba de parrillero a bordo de una motocicleta que era conducida por uno de sus trabajadores, cuando a la altura del riachuelo se bajó a interrogar a un par de hombres, sobre las razones de su extraña presencia allí, según conoció RPT Noticias. Segundos después lo asesinaron.

    La persona que lo acompañaba huyó de inmediato a buscar refugio, para luego alertar a la familia y las autoridades sobre el trágico suceso. Cerca del cadáver que quedó tendido bocabajo, se aprecia al fondo la motocicleta donde se movilizaba y a un lado de la misma, una llanta que minutos antes había reparado en un taller ubicado en la vía principal de Aguas Blancas.

    El crimen ha causado conmoción en la población, pues la comunidad asegura que Julio César era servidor y espiritista, incluso dos veces a la semana escuchaba los problemas personales de los habitantes y hasta de los vallenatos, a quienes les interpretaba lo que les estaba pasando.

    El cadáver de Julio Hernández Pertuz fue inspeccionado por agentes de Policía Judicial y trasladado a la morgue de Medicina Legal en Valledupar, luego del cumplimiento de unos trámites en la Estación de Policía del corregimiento de Aguas Blancas. Hasta el lugar solo se podía llegar en motocicleta o vehículos grandes, debido a que la vía está empedrada.

    Conmoción en la población

    La noticia del crimen Julio César Hernández Pertuz, corrió como pólvora por las calles de Aguas Blancas. En las afueras de las viviendas, se apreciaban pequeños grupos de gente sorprendida por lo sucedido y queriendo indagar de cómo y por qué había sido asesinado el hombre que durante varios años administró el acueducto de la población y quien además les ofreció servicios de espiritista.

    Con frecuencia se trasladaban algunos curiosos en motocicleta hacia el río Pesquería, donde había sido baleado y quemado Hernández Pertuz. Verificaban el avance de la inspección del cadáver y regresaban al pueblo a contarle a sus paisanos los pormenores.

    Otro grupo de habitantes esperaba en casa de Julio César a su compañera sentimental e hijos para darles el sentido pésame, momento que aprovechaban para resaltar sus cualidades.

    Tras la inspección del cadáver, un grupo de pobladores caminó junto a la compañera sentimental de Julio César y sus hijas para acompañarlos en el triste momento. Sobre el crimen de Hernández Pertuz, las autoridades no se han pronunciado.