Perea nunca tuvo ínfulas de jefe y siempre se refería a uno como ‘mi compañero’.
Por: ESTEWIL QUESADA FERNÁNDEZ
La bola de fuego que sentí en el estómago se convirtió en un nudo en la garganta que no me permitió expresar palabra alguna a la presentación que, en vivo y en directo, me hizo la noche del 19 de agosto de 1995 Édgar Perea a través de la televisión pública nacional en la reaparición del temible noqueador Mike Tyson.
Entré en pánico cuando, en el estudio de Inravisión, me dio la bienvenida como su comentarista con el calificativo de ‘La biblia del boxeo’. Tras unos segundos de silencio, él me lanzó un ‘salvavidas’ al iniciar un diálogo que enriqueció la antesala de la breve pelea.
Aunque tenía tres años y medio con programa especializado en su emisora, Radio Mar Caribe, era la primera vez que trabajaba televisión con él. Y si para cualquier periodista aquello hubiese sido rutina, no lo era para mí que desde niño, siempre –como seguramente millares de niños barranquilleros durante unos 40 años–, soñé ser un narrador a su estilo.
La primera vez y única vez que lo intenté en una emisora, por allá en la década del 70 cuando aún era juvenil, subido en un templete en el concurso de un programa de precarnaval en Barranquilla, el conductor Enrique J. Schiller me descalificó, al escuchar mi gol, “por falta de originalidad”.
Si bien lo traté una vez comencé en el periodismo, en 1980, solo hasta 1985 entablamos amistad cuando nos dejaba su columna de comentarios en el diario El Heraldo. Al abrir su emisora, en 1989, me ofreció trasladar mi programa, pero solo acepté en 1992 y estuve en ella hasta el 2004. Con un detalle: Perea nunca tuvo ínfulas de jefe y siempre se refería a uno como ‘mi compañero’.
Ahora que nos dejó, me queda el honor que desde aquel 1995 ‘El Campeón’ exigió mi presencia como su comentarista en las transmisiones de boxeo por TV. Y Dios también me permitió el honor de ver su grandeza internacional en la Serie Mundial de Béisbol de 1997, aquella del hit de oro de Édgar Rentería, cuando su nombre, como locutor oficial en español, salía en las gigantes pantallas de los estadios de Miami y Cleveland del mismo tamaño de las estrellas mundiales en competencia…
ESTEWIL QUESADA FERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO (Barranquilla)