En lo alto de la sierra nevada del cesar exactamente en el corregimiento de Chemesquemena encontramos a la señora Ruth María González, una antioqueña que hace cuarenta años vive en el territorio Kankuamo donde con ahínco muestra su interés por el cuidado del medio ambiente; ella en su pequeña vivienda conserva un hermoso jardín que ha sido su inspiración durante el tiempo que ha vivido en estas tierras, donde día a día se preocupa no solo por mantener bonita su vivienda sino que cada uno de los habitantes del caserío indígena haga lo mismo y se pueda mostrar ante el mundo que además de la hospitalidad en ese territorio el medio ambiente hace parte de la vida de los habitantes de la región.

Doña Ruth María dice que desde niña le gustan los jardines y aprendió de su progenitora el cuidado de las flores y la conservación del medio ambiente, por eso en Chemesquemena tiene en su patio un hermoso jardín que asiste y cuida con mucho cariño, dice además que aunque este en lo alto de la sierra no pierde el amor por la naturaleza más aun cuando el entorno paisajístico de esa parte del cesar es acta para que ella con sus cuidados pueda mostrarle al mundo que con actos como estos podemos hacerle frente a lo adverso del clima que cada día ataca con mucho ímpetu al ser humano, y se detiene a pensar que la indiferencia es el problema más grave que se está viviendo con el recalentamiento global que es una realidad y que mucho no le prestan atención.

En el jardín de esta antioqueña en lo alto de la sierra del cesar, hay jazmines, capachos, corales, rosas lirios, corazones, besitos, y una gran variedad de arbustos que comparten el amor que le brinda a su esposo y por su puesto amor que le alcanza para dedicarle a ellas a quienes les habla, las acaricia y con cariño, las riega con agua pura del rio Guatapurí que está a escasos veinte metros de su vivienda; estas bellas flores son un encanto a la vista de todo el que visita esta región en el norte del cesar, finalmente doña Rut María dice que “la casa puede ser muy fea, muy humilde, pero que un buen jardín la hace ver muy hermosa”.

Por Alber Castilla