Tuvieron que pasar 52 años para que el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc entendieran que había un camino distinto a la confrontación para acabar con una guerra que ha dejado miles de muertos, 7 millones de víctimas y un país bañado en sangre.
Este jueves 23 de junio de 2016, con un apretón de manos, Juan Manuel Santos, presidente de la república de Colombia y Timoleón Jiménez, alias Timochenko, líder de las Farc, pusieron fin al conflicto que más desplazamiento ha generado en el país durante más de cinco décadas.
Con la participación del presidente de Cuba, Raúl Castro; de Venezuela, Nicolás Maduro; de México, Enrique Peña Nieto; de Chile, Michelle Bachelet; Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU y delegados de otros países garantes, se firmó públicamente el acuerdo de cese bilateral al fuego; dejación y entrega de armas y fin al conflicto armado. En 180 Días, la ONU debe haber recibido la totalidad de las armas de las Farc, cuyos guerrilleros se concentrarán en 23 zonas, una de ellas podría estar en el Cesar.
Entre los puntos a destacar se cuentan “el fin del conflicto con las Farc; que habrá justicia para las víctimas de todos estos años de violencia; los campos de Colombia tendrán un futuro con más oportunidades, donde el desarrollo, los servicios del Estado y la tranquilidad sean la regla y no la excepción; una democracia fortalecida, donde todos quepamos, donde todos podamos opinar, disentir, construir; y una paz estable y duradera, que nos dé la tranquilidad a todos de que los días oscuros de la guerra con las Farc no volverán jamás, nunca más».