Por Edilberto Castillo
Un nubarrón parece posarse sobre el edificio bioclimático de Corpocesar. La obra venía en ejecución por parte de la Corporación y en la administración Monsalvo fue oxigenada con 3 mil 682 millones de pesos. En ese momento parecía que la edificación se ponía a salvo, pero no; soplaban vientos de negligencia tanto del contratista como de la interventoría que reposaba en Corpocesar.
Así presentó la gobernación el esfuerzo económico que hacía con la construcción de la obra arquitectónica bioclimática: “la Administración Departamental le apunta al desarrollo de proyectos de investigación científica, cuyo propósito es la consolidación de procesos sostenibles para mitigar los efectos de la desertificación y cambio climático en el Cesar, lo cual incluye el desarrollo de programas de investigación». Buen propósito ¿cierto?
Terminó la administración Monsalvo y quedó el compromiso de entregar el edificio bioclimático en agosto de 2016. Ello no será posible porque a estas alturas el avance físico de la obra es del 23 por ciento. Dijo Esperanza Charris, funcionaria de Corpocesar en un debate en la Asamblea del Cesar que será en diciembre. Yo no le creo y no es que quiera generar un clima de desconfianza, pero la realidad así lo muestra.
Sumados los 3 mil millones de la era Monsalvo con los recursos que ya había invertido Corpocesar, el costo de la obra pasó de 6 mil millones. Pero eso no queda ahí, tiene otra inyección millonaria para llegar a los 10 mil millones de pesos. Y lo peor, en el edificio bioclimático no se ve a nadie trabajando.
Doctor Kaleb el Cesar necesita que usted le diga qué pasa con el edificio bioclimático.
Gobernador Francisco Ovalle, usted también debe tocar el tema, no son tres pesos los que están en juego.
Los ríos muriéndose y Corpocesar dejando a sol y agua cerca de 10 mil millones de pesos.