Por: Adalberto Ariño
Chocó contra poste y se mató. Muchas veces a bordo de nuestro vehículo, ya sea motocicleta o automóvil, estamos expuestos a accidentes de tránsito, no medimos la peligrosidad que puede resultar una mala maniobra, o en su defecto, estar bajo los efectos del alcohol.
En Valledupar la tragedia se hizo presente en la familia de Royberth Quintero Rosado, de 31 años, de oficio vigilante, quien desafortunadamente la madrugada de este jueves sufrió un accidente de tránsito a la altura de la carrera 23, en la curva cerca al colegio Manuela Beltrán de Valledupar.
Por cosas del azar al perder el control de su motocicleta Honda de placas CMK 69C impactó un bordillo y luego un poste de energía eléctrica ubicado allí, en ese lugar donde respiraría sus últimos segundos de vida, debido a que los fuertes golpes recibidos fueron tan mortales que no dio tiempo de llevarlo con vida hasta un centro asistencial. Eso no fue posible porque allí murió.
La llamada
A esa hora, alrededor de la 1:00 de la mañana debe ser difícil recibir una llamada en donde te digan que tu hermano, tu tío, tu padre o tu hijo falleció.
Por eso es de valientes recibir una comunicación telefónica como esa, y más dirigirte hasta el lugar de los hechos, siempre va a ser complicado, porque te encuentras ansioso, confundido, y con la fe que no sea tu ser querido. Pero lamentablemente al llegar al lugar la familia de Roybert enseguida lo identificó. Desconsuelo, tristeza, dolor, y otros sentimientos embargaron a sus familiares, quienes no podían creer lo que había sucedido.
¿Pero qué hacía y hacia donde se dirigía Roybert Quintero Rosado? Afirman familiares que estuvo departiendo todo el día con sus compañeros y a esa hora de la noche se devolvía para su residencia ubicada en el barrio Loperena.
Alicorado?
¿Roybert se encontraba Alicorado? Aparentemente, porque las primeras hipótesis indican eso, el móvil de la escena apunta a eso, además algunas personas que lo vieron, lo afirman. Por eso consideran que chocó contra poste y se mató.
Pero hay algo más que genera tristeza, y es encontrar las palabras correctas para cuando sus hijos de 12 y de 2 años pregunten por él. ¿Qué decirles? Es una tarea tan difícil que aún ni el más humano ha podido resolver, porque no solo basta con ser sincero, sino el camino tan difícil que asumirán sin el amor de un padre. Esos niños inocentes que desde ya se deben de estar preguntando por su padre, sin saber que su rostro no lo volverán a ver.
Por eso, cuiden, amen su vida, pensemos en los que nos esperan en casa con un beso y un abrazo. No caigamos en el error de correr en un vehículo, porque el afán de andar corriendo en las carreteras no deja nada bueno, sino lamentos, desilusión, y un vacío que jamás se llenará.