Vie. Jul 3rd, 2026

    Por Jorge Luis Laporte Restrepo

    “Por muy alto que vuele y se eleve el águila, siempre regresa a su nido, con precisión”, así dice la canción vallenata ‘Nido de Amor’, y es ahí donde se consigna la esencia de un artista como Silvestre Dangond, capaz de volar tan alto en su género hasta tocar el cielo y regresar a su esencia, a la barriada.

    El próximo 3 de febrero el mundo entero conocerá su nueva producción discográfica ‘Gente Valiente’, que en Estados Unidos genera mucha expectativa, al punto que las plataformas digitales suman y multiplican los dividendos que generará el evento musical. Lo propio hace su disquera.

    Pero Dangond tiene en su cabeza otra cosa, quiere un contacto cercano, directo, con quienes aman y traspiran el vallenato, como él, pero que la sociedad los ubicó en otro punto, en otro estrato.

    Silvestre sorprendió el martes con el anuncio de que presentará al público su nuevo CD desde la Urbanización Nando Marín, el 4 de febrero. Es un sector del sur de Valledupar, copado por familias víctimas de desplazamientos forzados y reubicados de sectores marginales, dando la oportunidad de que esa zona demuestre pujanza, orden, avance, su otra cara.

    Pudiendo desde un exclusivo sector al norte de Bogotá, Miami o el mismo Valledupar, Dangond prefirió el barrio, al obrero que mueve los hombros cuando escucha una de sus canciones, a la ama de casa que se contonea con alguno de sus éxitos, al estudiante que dedica sus canciones, mientras suda ‘la gota gorda’ para culminar su carrera.

    Justo en el momento donde su carrera está en lo más alto, Silvestre Dangond da otro ejemplo de que sabe nadar en todas las aguas, de que reconoce al pueblo como el gestor de su triunfo, de su grandeza. Es un matrimonio indisoluble, que no acaba nadie, Dios bendito.