Mié. Abr 22nd, 2026

    Por Álex Guillermo Acuña Reales

    Con la caída de Víctor Arizmendi Arias como secretario de tránsito de Valledupar se refuerza la teoría que la sectorial se ha convertido en un horno que todo el que entra lo calcina.

    En esta sola administración denominada “Valledupar Avanza” en 13 meses de gobierno ya van por el tercer secretario de tránsito.

    Inició como titular de movilidad Darío Zalabata, que sólo permaneció en el cargo por 6 meses y ahora Víctor Arizmendi 7 meses.

    Pesé a que el Alcalde Augusto Ramírez Uhía defendió la labor de Zalabata a la hora de su salida, muchos comentarios aseguraron que esta se debió a que los actos de corrupción dentro de la sectorial no disminuyeron, sino que aumentaron y esto llevó al mandatario se buscarle remplazo.

    Claro a la opinión pública se le dijo que se iba por problemas de índole familiar.

    El miércoles 22 de febrero se conoció la noticia que el alcalde Augusto Daniel Ramírez Uhía le había pedido la renuncia a Víctor Arizmendi Arias, este la presentó y de inmediato se la aceptaron.

    Se asegura que la salida de Arizmendi Arias se dio por la presión que se hizo a través de las redes sociales cuando se conoció que al secretario de tránsito le habían inmovilizado su vehículo por dejarlo parqueado en una zona prohibida.

    Y aquí es donde viene mi reflexión, si Víctor lo venía haciendo tan bien, dicho y recontra dicho por el mandatario de los vallenatos, que ponderaba el trabajo de su secretario de tránsito en todas partes, ¿Porque un paso en falso como el que dio Arizmendi Arias lo llevo al infierno?

    Es más, en momentos en que el alcalde anunció su salida, volvió a expresar del buen trabajo realizado y remató señalando que además Víctor Arizmendi había acabado con la corrupción en la Secretaría de Tránsito.

    ¿Entonces porque se va Arizmendi Arias si era tan buen funcionario?

    Existen dos posibles respuestas: la primera es que el mandatario no estaba contento con el trabajo que venía realizando el secretario y aprovechó el papayaso puesto y pidió la renuncia.

    La segunda respuesta es que es cierto lo que se comenta en cada rincón del municipio de Valledupar y es que el burgomaestre de Valledupar no aguanta los comentarios y críticas en las redes sociales y cedió a la presión que se dio por el mal parqueo de Víctor Arizmendi Arias.

    En ninguna de las dos situaciones, si es así, sale bien librado el alcalde, ya que, si no estaba contento con el desempeño de la labor de su subalterno, no debió esperar una oportunidad para sacarlo y si cedió a la presión de las redes, manda un muy mal mensaje.

    Van 6 secretarios de tránsito en propiedad en Valledupar, sin nombrar a los que ha estado en encargo, en los últimos 4 años. Fredys Miguel Socarras tuvo a Oria Urón, al Coronel retirado Alberto Ruíz Caviedes y a Oscar Tom.

    Augusto Daniel va por su tercero en 13 meses, inició con Darío Zalabata, siguió con Víctor Arizmendi y esperamos el siguiente nombre.

    Lo malo de todo este asunto es que 6 personas que han pasado por Tránsito ninguna lograron mejorar la movilidad en la ciudad, por lo que los vallenatos esperamos que no se siga improvisando en esta importante sectorial y se nombre a una persona que logre ponerle orden al caos que se vive en la movilidad de la capital del departamento del Cesar.

    En estos momentos una mancha amarilla se agolpa frente a la Alcaldía de Valledupar, desde temprano se reunieron en el Coliseo e iniciaron un recorrido por las calles de Valledupar. Exigen cumplimiento del alcalde Augusto Daniel Ramírez Uhía, a quien tildan de mentiroso e incumplido: No le aumentó tarifas y tampoco ataca el transporte ilegal, según los transportadores.

    Por el bien de Valledupar y de la movilidad, esperamos que el alcalde tenga los pantalones bien puestos para escoger al siguiente secretario de Tránsito que enfrente corrupción, ataque ilegalidad y, en lo posible, no se queme en ese horno crematorio.