Mar. Jun 2nd, 2026

    Por Jorge Alzate Virvisecas

    Después de llevar dos semanas seguidas escribiendo y hablando de política, ya sea con personas que piensan lo mismo o, con algunos que tienen posiciones completamente contrarias a las mías; esta vez, trataré de tocar un tema mucho más profundo: lo que hemos perdido en nuestra sociedad.

    Al sentarme frente al computador no sabía sobre qué escribir, pero tenía la certeza que debía hacerlo. Algunos dirán que es mejor no escribir nada si no se sabe sobre qué; sin embargo, opino que es mejor escribir para que otros lean, porque es mejor leer que no hacer nada.

    Es mejor leer. Eso lo corroboré  a inicio de semana cuando tuve la gratificante oportunidad de reencontrarme con un amigo, quien me hizo entrar en razón acerca de la importancia de éste hermoso hábito. No hay persona más culta y más razonable al momento de expresar sus ideas que quien lee.

    Sebastián, como se llama mi amigo, me comenzó a contar un poco de la historia de Colombia y la relación que ésta tiene con el proceso de paz, por lo cual yo, atónito y maravillado no dejaba escapar ni una sola palabra. Exaltado con tan majestuosa explicación le pregunté que cómo sabía tanto y de tantos temas; para lo cual me respondió con una simple frase: “Me encanta leer, trato de leer aproximadamente 3 horas diarias”

    Sí señores. Uno piensa que 3 horas diarias es muy poco, pero a la hora de la verdad nadie lee juiciosamente esa cantidad de horas de manera voluntaria; es decir, si leemos es porque nos ponen lecturas y libros de la universidad o, máxime leemos varias noticias sobre la realidad del país o del mundo. Pese a que la juventud de hoy en día, a mi parecer, es mucho más inquieta por los temas que nos ponen de presente, hemos perdido el amor a la lectura.

    De lo anterior me he dado cuenta al debatir sobre el porqué deberíamos salir a marchar el próximo 1° de abril – tema del cual debería estar escribiendo, pero consideré mucho más importante y trascendental ahondar sobre lo expresado en éste escrito – con varios compañeros. He observado que los argumentos para no salir a marchar son circulares; o sea, se centran en decir que los que vamos a hacerlo somos corruptos y seguimos a corruptos. Además, manifiestan que es una marcha cínica, porque es contra la corrupción, pero promovida por corruptos.

    Son esos los argumentos que avocan los “amantes de la paz”; sin embargo, los respeto. Y el respeto es un valor que ha perdido la sociedad, toda vez que vivimos insultándonos, diciendo mentiras, tratando de desmeritar el trabajo del otro por el simple hecho que piensa diferente.

    En este momento, la sociedad está corrompida. Algunos ven a personas como héroes, mientras otros ven a las mismas personas como delincuentes. Unos deciden no hablar de política, religión o fútbol para no crear algún tipo de contingencia; empero, otros piensan que expresar sus ideas sobre estos temas es algo normal y que si se hace con respeto se puede construir una sociedad. Hemos perdido también la libertad de expresarnos. Cada vez que se publica algo en un medio de comunicación, se ven a personas atacando e insultando dicho comentario.

    Por lo tanto, los invito, sobre todo a los jóvenes, a leer, a respetar y a expresar sus ideas con tal convicción que muevan la conciencia del otro. Los conmino a leer para que sus ideas tengan una dirección adecuada y que, al momento de hablar, no hablen por hablar. Los convoco a respetar para que sean respetados. Y por último, los incito a que manifiesten lo que piensan, teniendo en cuenta los dos preceptos anteriores, porque ustedes son libres, son el futuro de éste país y depende de ustedes a qué lado de la historia quieren pertenecer.