Las tumbas de Martín Elías Díaz y, su padre, Diomedes Díaz Maestre, se han convertido en sitio obligado de los visitantes al Festival de la Leyenda Vallenata. Allí, los fanáticos de estos dos artistas fallecidos dejan correr una lágrima, cantan, se toman una foto, hacen un video y se llevan un recuerdo del campo santo donde están las dos voces de la Dinastía Díaz.
De Bogotá, Cali, Medellín, Bucaramanga, Barranquilla, Pereira e, incluso, del exterior, los turistas llegan al cementerio Jardines del Ecce Homo para visitar la tumba de Martín Elías y, de paso, la de su padre.
Con cachuchas y camisetas amarillas, con la fotografía de Martín Elías, se postran sobre la tumba, le tararean una canción o simplemente se toman una foto para llevar de regreso y mostrar su paso por el lugar.
Los vendedores ambulantes siguen en su tarea de vender los recuerdos de Martín Elías: desde una memoria con su música en formato mp3, los discos con sus videos, las fotografías y hasta los cuadros, se exponen ante los ojos de los Martinistas para que se lleven un recuerdo de su paso por Valledupar.
Muchos dicen no creer aún que Martín Elías haya muerto de esa manera. Otros, con resignación, aceptan que es un hecho muy lamentable y algunos hacen oraciones en memoria del artista.
La tumba de Martín Elías se ha convertido en otro lugar para visitar durante el Festival Vallenato y el motivo de muchos para poder estar en Valledupar.
Martín Elías Díaz Acosta, de 26 años, nacido en Valledupar, perdió la vida en un accidente de tránsito el 14 de abril en la carretera que comunica a Toluviejo con San Onofre, tras salir de un concierto en el municipio caribeño de Coveñas, en Sucre. Su muerte causó un gran dolor entre los amantes de la música vallenata.