Mié. Abr 22nd, 2026

    Víctima del frente Mártires del Cacique Upar, al mando del extinto paramilitar David Hernández Rojas, alias 39, pudo regresar a sus tierras luego de un proceso de restitución en la zona rural de Valledupar.

    El Limón es un predio ubicado en la margen del río Guatapurí, al píe de las estribaciones de la Sierra Nevada. Fue explotado por sus legítimos dueños con actividades agrícolas, específicamente con cultivos de café, plátano y guineo, hasta que pasó por las manos del extinto exjefe paramilitar David Hernández Rojas, alias 39.

    Gracias a un fallo de restitución este predio, que cuenta con una extensión de 24 hectáreas, fue devuelto a su legítima dueña, una mujer que en la época de la violencia fue víctima de desplazamiento forzado. Al recibir los títulos de propiedad de sus tierras, Carmen* afirmó que su familia vuelve a empezar.

    “Regresar a este lugar es volver a nacer. Aquí viví los mejores momentos de mi vida con mi esposo. Él era un buen hombre y dedicado al trabajo”, señaló en medio de sollozos. Según lo narrado por la solicitante, en el año 1999 llegó a su finca un grupo de paramilitares, ordenando desalojar el predio. Este motivo hizo que su compañero tomara la decisión de trasladarse hasta Valledupar, donde años más tarde fue asesinado por las autodefensas.

    Carmen no solo sufrió por la partida de su esposo. En diciembre de 2005, uno de sus hijos fue asesinado en la capital cesarense y, hasta el momento, este hecho no ha sido esclarecido por las autoridades. Ante este triste suceso, siguió recibiendo presiones, por parte de los paramilitares, que la obligaron a tomar la decisión de abandonar el país. El director de la Unidad de Restitución de Tierras en Cesar y La Guajira, Jorge Enrique Chaves, aseguró que la entidad lleva seis años restituyendo los derechos de las víctimas del conflicto armado en este territorio. “Esta entrega permite una verdadera reparación y restablecimiento de los derechos de esta familia que sufrió por causa de la violencia”.

    Al respecto, el CINEP documentó que el accionar de los paramilitares estuvo marcado por más masacres, intensificando el número de homicidios en el municipio y, en general, determinados grupos poblacionales fueron más afectados que otros, como es el caso de los indígenas y campesinos, quienes además forman el grueso de la población desplazada.