Un Pueblito Vallenato perdido en el olvido estatal. Aníbal Martínez Zuleta, alcalde de Valledupar, inauguró el 6 de enero de 1992 el Pueblito Vallenato, una réplica del viejo Valledupar elaborada por el artista William Socarrás.
La inauguración, realizada en horas de la tarde del lunes 6 de enero de 1992, hizo parte de los actos de celebración de los 442 años de la fundación de la capital del Cesar. El Pueblito Vallenato tuvo un costo de 35 millones de pesos aportados por el gobierno de Aníbal Martínez Zuleta.
Desde ese momento, el Pueblito Vallenato se convirtió en un lugar de encuentros, reuniones y visitas y en un ícono de la vallenatía que permitía mostrar a la ciudad ante el mundo y atraer turistas.
El periodista Álvaro Oviedo, corresponsal de El Tiempo escribió en 1995, respecto del Pueblito Vallenato, que “fueron construidos siete kioscos con paredes de barro, techos de palma de vino, puertas de madera y ventanales tipo colonial y el piso con losas cuadradas de barro cocido. El sitio fue encerrado con una típica cerca de brasil, un árbol leñoso”
Agrega en su informe que en el lugar “fueron sembrados algarrobillos, perehuétanos, trupillos, almendros, ceibas, robles, cañahuates, lluvias de oro, ciruelos, guayaberos, mamoncillos puis, brasiles, matas de plátano, guamos, cardones, caimitos, plantas ornamentales como trinitarias y otras especies”.
Uno de los kioscos fue construido por la Cámara de Comercio de Valledupar para instalar allí un CAI de la Policía, el cual, tiempo después y ante el abandono del lugar, fue retirado.
Desde el 6 de enero de 1992 han pasado 25 años y siete meses y la estructura del Pueblito Vallenato ha resistido la desidia municipal, el maltrato de los visitantes, el abandono de los gobiernos y toda la porquería que depositan en sus terrazas de piedras.
Llegar al lugar es encontrarse con un pueblo en ruinas, lleno de basuras, carpas viejas, estructuras metálicas, escombros, y excrementos por todas partes.
Un fuerte olor a excremento seco se siente en el ambiente. Una perra, haciendo la siesta de la media mañana, cuida el lugar hasta donde puede ingresar cualquiera que llegue al río.
Subir al mirador, es pelear con el fuerte olor a excremento seco. A pesar de ello, el panorama que se observa es espectacular: se puede ver todo el esplendor del río Guatapurí y su guardiana, la Sirena Vallenata.
También puede leer: “No hay normas para controlar a los polizones”: Secretario de Tránsito
La tristeza invade a quienes llegan al lugar, intentando recordar viejos tiempos, cuando El Pueblito era un verdadero orgullo para los vallenatos. Ahora, los vendedores de Hurtado son los dueños de este lugar.
Allí ellos guardan sus chécheres y elementos de trabajo. También sirve de guarida para quienes llegan a consumir sustancias alucinógenas y hasta de motel para quienes aprovechan la soledad del lugar en horas de la noche.
¿Por qué tanto abandono del gobierno municipal? ¿Por qué la indiferencia frente a un lugar que puede representar ingresos para el municipio y llegada de más turistas?
La verdad, no hay explicación ni justificación que valga. Los gobiernos han sido indolentes frente a este sitio que representa la auténtica vallenatía. Lo triste de todo es ver un Pueblito Vallenato perdido en el olvido estatal.
El Pueblito Vallenato se ha convertido en un problema para el Balneario Hurtado y para el Río Guatapurí. Corpocesar decidió en 2015, cerrar los baños instalados en el lugar, por generar contaminación al río. Sin embargo, hasta allí llegó todo. Nada más se ha hecho frente a ese tema.
El director ejecutivo de la Cámara de Comercio, José Luis Urón Márquez se lamenta del estado en que se encuentra este lugar, el que fue ayudado a crear por la Cámara de Comercio, junto a Aníbal Martínez, con la ubicación de un CAI de la Policía.
Le puede interesar:
Unidad Regional ha restituído 13 mi hectáreas de tierras en Cesar
El alcalde Augusto Ramírez Uhía ha promovido el turismo como uno de sus ejes del Plan de Desarrollo Municipal; sin embargo, nada ha hecho frente al Pueblito Vallenato, que cada día se sume en el abandono y el olvido estatal.
Todavía la cuidad está a tiempo de rescatar un sitio que fue orgullo de los vallenatos y que permitía mirar el río Guatapurí desde otro hermoso ángulo.
El Pueblito Vallenato, espera ser rescatado de la inmundicia, el abandono y la desidia gubernamental.