José Gregorio Serpa encontró la muerte en Colombia, el país a donde llegó en busca de una salida a la crisis económica que atraviesa su patria Venezuela.
Cuando se dirigía desde Valledupar al municipio de Pueblo Bello (Cesar) a comercializar chorizos, salchichones y yogures, sufrió un accidente de tránsito.
José Gregorio ocupaba un vehículo de carga liviana, doble cabina, junto a ocho venezolanos y el conductor. Cerca del puente Callao, el automotor se volcó al partirse, presuntamente, el eje de la transmisión.
Los jóvenes fueron remitidos a centros asistenciales de la ciudad, donde la mayoría fueron dados de alta. Tan solo José Gregorio y su compañero Alexander Cordero quedaron internados, debido a las condiciones de salud que presentaban.
Este jueves, los galenos de la Clínica Santa Isabel reportaron el deceso del joven de 25 años promedio.
José Gregorio era oriundo de Ciudad Ojeda, estado de Zulia. Todos los días recorría las calles de Valledupar, corregimientos o municipios del Cesar, según se lo asignaran sus jefes. Repartía los productos, los dejaba a crédito y ocho días después regresaba a cobrarlos.
Sus compañeros lo despiden con nostalgia.