La casa comunal y las aulas de clases de las instituciones educativas del municipio de Tamalameque, sur del Cesar, que no resultaron afectadas durante el fuerte vendaval registrado la tarde de este sábado en la población, son los espacios dispuestos por la Alcaldía para albergar a las más de 600 familias damnificadas que se quedaron literalmente con las manos en el aire.

“La lluvia empezó con mucha brisa y de pronto los techos volaban, las ramas de los árboles se estremecían y nosotros llorábamos por el miedo de que nos fuera a pasar algo, sobre todo a los niños… Quedamos en la calle, se mojaron los colchones, neveras y electrodomésticos”,   narró Nalfi Jiménez, mientras rebuscaba uno que otro artículo para recuperar, entre sus enseres empapados.

Aunque un censo preliminar adelantado por la Administración Municipal arrojó que 612 viviendas fueron desechadas e incluso a decenas de éstas se le cayeron las paredes, con el transcurrir de las horas y las inspecciones en corregimientos y veredas, las cifras se aproximan a las 800.

“Es desolador el panorama, estamos necesitando un promedio de 8 mil a 10 mil láminas para empezar a solucionarle los problemas a la comunidad; también requerimos de mercados, colchonetas, frazadas”, manifestó la alcaldesa Olga Rojas Trespalacios.

Por fortuna no hubo víctimas mortales, pero 17 habitantes sufrieron golpes, mientras trataban de impedir que el vendaval arrasara con todo. “La policía hace presencia con cerca de 100 efectivos, incluyendo el grupo Ponalsar especialista en rescate. Estamos apoyando a estas familias en compañía del Ejército y la Defensa Civil”, manifestó el comandante Operativo de la Policía en el Cesar.

La población no cuenta con fluido eléctrico, pues las redes de energía también resultaron afectadas.

Por: Wendy Peralta