Por: Alber José Castilla Romero
Pienso que…
La vida del cacique de la Junta Diomedes Dionisio Díaz Maestre fue siempre polémica, aun después de su muerte se sigue tejiendo historias a su alrededor, unas ciertas, otras falsas, pero son esos amigos que convivieron con él los que pueden dar fe de lo que se dice del ídolo de las multitudes. Abel Cassiani Padilla es uno de los últimos escoltas que tuvo Diomedes y, que terminó viviendo en la casa del hijo de Elvira Maestre donde prestaba seguridad no sólo al cacique sino a su entorno familiar, se separaron varias veces según dice Abel, pero Diomedes nunca permitió que esas peleas los separaran por mucho tiempo porque cuando ya le hacía falta iba hasta al parqueadero, ubicado en la calle 12 con carrea 9ª del barrio San Joaquín donde permanece este hombre de contextura negra quien cada vez que ocurría una separación con el cacique se dedicaba a transportar personas desde Valledupar hasta el corregimiento de Guacochito donde sentó su hogar.
“Nosotros trabajábamos y a veces nos separábamos por cualquier pequeña cosita o pequeño disgusto con la señora o los pelaos, yo me iba y el siempre pasaba al parqueadero, vamos a trabajar, vamos a trabajar pues” Reconciliábamos. Abel Padilla Cassiani.
La canción que más le gusta de su patrón, amigo y hermano es “Del rey es la reina,” y no es para menos, porque esta canción, de la autoría de Luis Duran Escorcia incluido en la producción ( listo pa´ la foto) grabada junto a Álvaro López en el año 2009 Diomedes Díaz Maestre lo bautizó en un saludo como el “Embajador de Palenque” haciendo honor a la tierra que vio nacer a este inseparable escolta que durante 16 años se mantuvo como un fiel guardián del cacique de la Junta, incluso su fidelidad hacia Diomedes inspiró varios chistes del humorista Fabio José Zuleta Díaz, quien a través del humor, muchísimas veces exaltaba la buena labor que este embajador siempre realizó.
Sólo la muerte pudo interrumpir la amistad entre Diomedes con Abel Padilla Cassiani “El Embajador de Palenque” quien en la actualidad ejerce la labor de transportador desde y hacia Guacochito donde sigue conservando la amistad con los hijos de Diomedes y con Elvira Maestre a quien visita con frecuencia porque según él, afortunadamente los familiares del Cacique reconocen que el embajador de palenque no sólo fue un buen empleado, sino un fiel amigo de Diomedes al que recuerda diariamente, por eso quedó una estrecha relación con la familia de su ídolo; recuerda que durante su estadía en la casa de su patrón pudo darse cuenta del don de gente que lo caracterizó, porque lo vio siempre pendiente de sus hijos de su mamá, de sus amigos, y cada vez que alguien se acercaba a pedir ayudas como formulas médicas, ropa, comida u otras cosas el cacique de inmediato daba la orden para que se atendiera a esas personas las cuales le solicitaban apoyo…
“Diomedes era un señor honesto, pendiente de todo, de mí siempre se dejó hablar, por eso no hay un sólo día que no lo recuerde, de mi patrón me siento orgulloso y agradecido”
El 22 de diciembre del año 2013, Diomedes Díaz Maestre inició un viaje sin retorno al más allá sin embargo, aunque ya muchos de los llamados amigos no frecuentan ni si quiera a su familia, Abel se sigue considerando un miembro más de ella, esa familia a quienes visita para mantener vigentes los lazos que los han unido durante todo este tiempo; ya son tres años sin el cacique, pero el embajador mantiene intacta al fidelidad hacia este maravilloso ser que dejo escrito en las páginas de la música Vallenata que la muerte esta vez no quiso esperar, y que murió pero sólo enterraron su cuerpo, porque de “papi” afuera dejó su nombre.
“¡Ay Diomedes, ay Diomedes, borracho cacique no!!!