Arnol Murillo Rincón
@arnolmurillo
Juan Carlos Osorio y su operativo hacia la Selección Colombia. Han iniciado el operativo Juan Carlos Osorio. Para bien o para mal, el nombre del DT colombiano lo han elevado como uno de los aspirantes a asumir la dirección técnica de la Selección y llegar con su revolucionario sistema de trabajo al cargo más importante del fútbol local.
Consciente de la situación, Osorio le ha dado cuerda a la cometa. Se dejó ver en los estadios el fin de semana y concedió entrevistas en las que habló más de la cuenta.
Su capacidad no está en duda. Sus formas, sí. La rotación y hasta su amistad con Carlos Antonio Vélez generan interrogantes. Decir que llegar a la tricolor es su “objetivo”, cuando hay un entrenador con contrato vigente en el seleccionado nacional, no suena bien.
Pero sería imperdonable sacarlo de carrera solo por estos hechos. En la balanza hay que poner todo. Osorio revolucionó el fútbol colombiano. Ningún dirigido suyo ha desconocido su influencia. En Once Caldas y Nacional la rompió.
En Colombia, no tuvo competidor. Solo con Nacional ganó: la Superliga 2012, Copa Postobón 2012, Liga I-2013, Liga II-2013, Copa Postobón 2013, Liga I-2014.
Potenció jugadores, muchos salieron a Europa y hoy la Selección Colombia goza de esos frutos con elementos de primer nivel.
Pero todo hay que subirlo a la balanza, insisto. Osorio fracasó en el concierto internacional.
En noviembre de 2013, un año después de su desembarco a Nacional, enfrentó a San Pablo en Brasil por los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Igualó el juego luego de estar dos veces en desventaja y en el último minuto recibió otro tanto de cabeza, perdiendo 3-2. En la vuelta igualó sin goles y salió apeado.
Al año siguiente, su Nacional prometía y mucho. Llegó a los cuartos de final de la Libertadores para recibir a Defensor Sporting de Uruguay en casa. Y Osorio, en dos contras, recibió sendos cachetazos, dejando liquidada la serie (perdió 1-0 en la vuelta) y nuevamente quedó eliminado con el club paisa.
A finales de ese año llegó a la final de la Copa Sudamericana. Se puso en ventaja ante River Plate con gol de Berrío, pero 30 minutos más tarde, Leonardo Pisculichi igualó el compromiso.
En Buenos Aires, Nacional otra vez sufrió por la pelota parada y River anotó dos goles por esa vía con los que se proclamó campeón.
Nacional seguía ganando en Colombia pero padecía afuera. En 2015, recibió, acaso, el golpe más duro. Enfrentó a Emelec, otro equipo sin historia copera, por los octavos de final de la Libertadores. Perdió 2-0 en la ida y en Medellín ganó apenas 1-0 pese a que el conjunto ecuatoriano jugó desde el primer tiempo con 10 hombres. Otra vez eliminado.
Osorio no pudo ganar un título internacional. Llegó a San Pablo y renunció a los cinco meses, pese a tener contrato por una temporada más. En su fugaz paso por Brasil registró 13 victorias, 7 empates y 9 derrotas.
Entonces, fue a México. Dirigió 52 partidos, con saldo de 33 victorias, nueve empates y tan sólo diez derrotas. Sin embargo es recordado por su suicidio ante Chile (7-0), la derrota ante Alemania (4-1 Copa Confederaciones) y el triunfo ante los teutones 1-0 en el Mundial de Rusia.
Se dice que la primera opción para el seleccionado nacional la tiene Pékerman y la segunda, el también argentino, Ricardo Gareca. El exDT de Nacional se postula. Con sus logros y fracasos. También con la gente que lo rodea, quienes han dado inicio al operativo Osorio…
Juan Carlos Osorio y su operativo hacia la Selección Colombia
Foto: Diez