El puente Rafael Escalona está a escasos minutos del perímetro urbano, por el sur de Valledupar; sin embargo, para poder encontrarlo, el equipo periodístico de RPT Noticias tuvo que hacer un recorrido mucho más largo, que incluyó la carretera a La Paz, pasando por el puente Salguero hasta ingresar al municipio de las almojábanas
Luego, tomamos a la izquierda e ingresamos a la trocha que comunica a la cabecera municipal de La Paz con las propiedades asentadas a lo largo de la ribera del río Cesar, antes de encontrar el puente.
Fue necesario dejar el vehículo a un lado del camino e ingresar a una propiedad privada para llegar a la imponente estructura metálica, con 32 años de historia, pero sin estrenar.
Su vista, desde la orilla del río Cesar es espectacular, imponente, atractiva y su gris plomo se pierde entre el cielo azul, el sonar de la corriente y el espeso verde de la vegetación
El óxido también aparece en la escena y, el agua, que pasa cansina por debajo del viaducto, ya ha carcomido su base y se muestran los pilotes que la sostienen.
Mientras abajo se puede disfrutar de las aguas del río que le dio nombre al departamento, que por este sitio pasan cristalinas; arriba, al tiempo que se expande la belleza del panorama, se logra palpar que ni una sola llanta de vehículo ha dejado su huella en la estructura.
Para poder subir por una de las entradas del puente, se debe caminar encorvado para salvar el trayecto que se pierde entre la maleza
En el otro extremo, un árbol derribado también impide el ingreso de animales o personas. Personas que ingresan, de todos modos, y dejan su legado escrito en el hierro fundido del puente.
Sin dudas, el panorama que domina toda la zona es espectacular, acompasado con los sonidos del agua y los cantos de los pajarillos y animales que viven silvestres en el lugar.
Hombres, con atarraya en mano, lanzan esperanzados las pitas trenzadas para sacar algo. Nada sale. El río por este tramo no lleva peces, ni nada, sólo hojas secas y ramas se enredan entre los huecos de la atarraya.
Es hora del regreso. El camino muestra el rastro de las volquetas que llegan al lugar a extraer material de arrastre y van dejando a la vera del camino los escombros traídos de la ciudad.
El puente Rafael Escalona sigue siendo un sueño. Un sueño perdido en medio de un hermoso paraje natural, que nunca verá pasar por su lomo, algún vehículo.