Las quemaduras de segundo y tercer grados que sufrió en el 90 por ciento del cuerpo no le permitieron sobrevivir al recluso Alex David Sánchez Machacón, de 32 años.
Su corazón dejó de latir en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital ‘Rosario Pumarejo de López’ de Valledupar, donde ingresó la tarde del miércoles tras el incendio ocurrido en el calabozo de la estación de Policía de La Jagua de Ibirico, donde estaba recluido por el delito de hurto.
De esta manera, asciende a dos el número de víctimas mortales. Al interior de la celda falleció calcinado el detenido por porte ilegal de armas Carlos Francisco Pahuana Jiménez, de 29 años, quien padecía de esquizofrenia y según las autoridades fue el que inició la conflagración.
“Uno de los retenidos tenía en su poder una cajetilla de fósforos, prendió fuego a la colchoneta que tenía para dormir dentro del calabozo y sin conocer los motivos específicos por los que haya tomado la determinación de hacerlo”, indicó el Subcomandante de la Policía en el Cesar, coronel Edgar Orlando Rodríguez Castrillón, de acuerdo a las primeras indagaciones.
Los hechos no son del todo claros para las familias de las víctimas. Según María Yasmina De la Asunción, su hermano Carlos le tenía miedo a la muerte y no pudo haber incendiado el calabozo. Además se pregunta cómo pudo haber ingresado la cajetilla de cigarrillos a la celda.
Desde el pasado 1 de enero que Carlos Pahuana fue trasladado a la estación de Policía de La Jagua de Ibirico, por haberse fugado de la estación de Policía de Becerril el día 31 de diciembre, no tomaba los medicamentos porque necesitaba ser llevado al médico para que le suministraran la fórmula.
Ante la confusión de la familia y su interés de denunciar una presunta negligencia por parte de los policías que estaban a cargo de los reclusos, el coronel Orlando Rodríguez, manifestó que todo ya se está investigando.
Carlos Pahuana Jiménez era soltero y estuvo recluido por el delito de hurto en la cárcel Bella Vista de Cali, a donde fue trasladado desde Valledupar en el año 2008, donde recibía tratamiento para la esquizofrenia. Quedó en libertad en septiembre de 2014.
Entre tanto, Alex David Sánchez Machacón, era oriundo de Sincelejo, Sucre, y permanecía privado de la libertad en La Jagua de Ibirico, donde residió en el barrio Bello Horizonte.