El desamor pudo más que sus ganas por vivir y este domingo 15 de febrero la joven de 20 años Cristina Villar Padilla puso fin a su existencia. Lo había intentado hace pocos meses al ingerir un raticida, ante las constantes diferencias con su novio, un hombre con cuatro hijos y recién separado de la madre de sus hijos.
A las 9 de la mañana le ofreció a su papá Edinson Villar hacerle una diligencia desde la finca San José donde él labora hacia una ubicada a un kilómetro de allí en zona rural de Bosconia, Cesar. Al llegar al lugar le pidió prestado en nombre de su padre al administrador del predio 10 centímetros de un insecticida, con el cual se suicidó.
A través de una carta argumentó que no podía seguir viviendo en medio del desamor: ”Les pido disculpas por lo que hice, pero entiéndame, no aguanto, no soporto este dolor qu siento y no me siento capaz de seguir adelante sin él”.
La menor fue trasladada al hospital de Bosconia, donde le hicieron un lavado gastrointestinal y de allí la remitieron a la clínica Santa Isabel de Valledupar, donde llegó sin signos vitales.
El cadáver será sepultado en Aracataca, Magdalena, de donde era oriunda y residía con su mamá. La joven había viajado el sábado a Bosconia a visitar a su padre, quien le había conseguido un trabajo en una casa de familia en Valledupar. La idea de ella era retirarse del colegio donde cursaba 11 grado, para trabajar.