Pasadas las 8:30 de la mañana de este domingo iniciaron los actos protocolarios para exaltar la memoria y el legado de Aníbal Martínez Zuleta, a cargo  de la Gobernacion del Cesar estuvo la sobria ceremonia para despedir con honores al “negro grande del cañahuate”, ahora que iniciaba un viaje sin regreso a la eternidad.

Aníbal Martínez dejo de ser humano para volverse inmortal y convertirse en referente de progreso, desarrollo  y liderazgo a las nuevas generaciones.

Su cuerpo  permaneció en cámara ardiente en el auditorio Consuelo Araujo Noguera de la Biblioteca Rafael Carrillo Luqués, sobre su féretro la bandera del departamento del Cesar, estaba rodeado de múltiples arreglos florales como señal del cariño y el agradecimiento que le profeso el pueblo por el que tanto lucho.

Al centro de la tarima, una valla como homenaje, rezaba  “Cesarences y vallenatos tributamos sentida despedida a nuestro Negro grande del cañahuate, de su Valledupar del ama, al guardián del rio Guatapurí”. Al lado del ataúd sus dolientes, recibiendo la solidaridad de quienes apreciaban a Martínez Zuleta.

En la despedida de un académico, de un hombre que promovió el civismo intervino el ex constituyente Carlos Holmes Trujillo quien en un sentido discurso expreso su cariño, gratitud y admiración a Aníbal Martínez.

La gobernación de Cesar, La Asamblea del Cesar, La Alcaldía de Valledupar y La cámara de comercio, entregaron pergaminos de distinción que exaltaron la labor del hijo ilustre del Cañahuate, las banderas permanecerán a media asta, durante tres días, en señal de duelo. Sus nietos fueron los encargados de recibirlos.

Martínez Zuleta fue un defensor del folclor vallenato, por eso en su despedida estuvieron presentes los niños del vallenato de Andrés el Turco Gil, interpretando el amor amor, tal como en vida lo pidió Aníbal Martínez. Hicieron versos en su honor.

Así termino la ceremonia, sus compañeros de la comunidad católica que hacen parte de los Caballeros Nazarenos, le rindieron tributo, despidiéndolo como lo deseo y vivió un devoto de Santo Ecce Homo.

Sonaron las campanas de la iglesia la Concepción, hubo honores por parte de La Policía Nacional, allí el féretro fue recibido con un fuerte y sonoro  aplauso y hacia el mediodía del domingo su cuerpo descanso en su morada final, el cementerio central, ubicado en pleno corazón de su viejo Valledupar.