Por Ubaldo Anaya Flórez
@UbaldoAnayaF
¿Qué se siente tener un revólver apuntando a tu cabeza y exigiendo que entregues todo o te mueres?
Las sensaciones son disímiles; las reacciones son impredecibles y la consecuencia… puede ser hasta la muerte.
RPT Noticias encontró en las calles de Valledupar seis historias vividas por las personas al ser víctimas de los delincuentes y revivimos con ellas esos terrible momentos.
Guillermo Jiménez ha sido robado en varias oportunidades y asegura que en ese momento no se sabe qué hacer. Él se quedó inmóvil del susto.
“Nervio, susto; tocó quedarme quieto. Es un momento muy difícil, no sabe uno como reaccionar, me quedé quieto”, dijo Jiménez
Una crisis nerviosa puede ser la reacción más repetitiva cuando una persona es víctima de un delincuente. Juan Carlos Devia lo vivió con su esposa en un restaurante de la ciudad cuando en dos oportunidades los rateros ingresaron al establecimiento buscando dinero.
“No sabe cómo reaccionar de los nervios; queda uno como paralizado por los mismos miedos”, explicó Devia.
Otras personas lo que primero piensan es en correr para salvarse del ataque delincuencial, pero esa reacción les puede costar la vida. Wilson Bedoya experimentó esa sensación cuando un arma de fuego apuntaba su cabeza y una voz pedía que le entregara todo.
“La primera vez que me atracaron fue difícil. Pensé que me iban a matar. Mi reacción fue correr pero eso es algo peligroso y delicado. Es una experiencia bastante traumática”, sostuvo.
Ser conductor de bus intermunicipal no te exime de los delincuentes. Los piratas terrestres se suben como pasajeros y a mitad del camino ponen un arma de fuego en tus costillas exigiendo frenar el vehículo para llevarse todo. Eso fue lo que vivió una vez Nixon Palma quien experimentó la verdadera impotencia.
“Fue una experiencia horrorosa. Le llegan a uno a matarlo, lo toman de sorpresa y es lo que ellos digan y no sabe cómo reaccionar. Se siente mucha impotencia. Te colocan un revólver en la cintura y ahí es donde uno siente y se acuerda de Dios”, dijo.
Carmenza García cree que ella recibió una segunda oportunidad, tras ser víctima de los delincuentes que la arrastraron para quitarle el bolso, mientras ella caminaba por un barrio de la ciudad. Del momento, nada recuerda, su mente no guardó nada de ese instante.
“Mi caso fue excepcional. No recuerdo nada, ni ruido de moto, nada. Sólo recuerdo mis pies cuando me suben a una silla de rueda al ingresar al hospital Rosario Pumarejo. Me cuentan que fue impactante como me arrastró y cae mi rostro y se impacta doblemente contra el piso y luego quedó ahí, en un charco de sangre”, relató Carmenza.
Víctor Ramírez Jiménez es un barranquillero que asegura lo han robado en más de cinco veces. Una de ellas cuando conducía un taxi y le colocaron en su cuello una barbera para que entregara el dinero. Su cuerpo se paralizó.
“Me han atracado; me han robado. Me atracaron cinco veces en el transcurso de seis meses. Me atracaron con una barbera. Me dijeron “deme la plata o se muere” y yo pensé que me iba a morir. No sabía dónde estaba la plata y no sabía dónde la tenía. “Deme la plata”, insistía. La tengo en la guantera, me acordé y me la quitaron”, contó el hombre
Una desprevenida mujer contó a RPT Noticias que en su casa se enfrentaron a un delincuente hasta amarrarlo. Cuando lo lograron, la policía encontró que todo lo que llevaba en su poder era robado, hasta el arma con la que los amenazaba.
“Los vecinos corrieron y lo amarramos; lo iban a quemar, y la gente se metió hasta que llegó la Policía. Se lo llevaron y le metieron preso. Todo lo que llevaba era robado: la moto, el revólver era robado y el pantalón lo tenía gordo con los celulares que llevaba, como 125 celulares robado, plata y todo”, explicó la mujer.
Estas son apenas seis historias de las muchas que a diario viven los ciudadanos que se encuentran cara a cara con los delincuentes. La recomendación es el autocuidado y no dar papaya
“La recomendación es tratar no dar papaya”, dijo Wilson Bedoya. “Y también, encomendarse a Dios y esperar la justicia divina”, aseguró Nixon Palma, porque la ordinaria no ha logrado acabar con la delincuencia en Valledupar.