Por José Alejandro Fuentes
Seguimos por Buen camino fue el eslogan de Campaña utilizado por Franco Ovalle para llegar a la gobernación de Cesar, cargo que para muchos le cayó del “cielo” con el visto bueno de su amigo y compadre German Vargas Lleras, actual vicepresidente de la Republica.
Muchos – Entre esos yo – votamos y radicamos las esperanzas en Ovalle de tener un nuevo gobierno Dptal participativo, transparente, alejado de las viejas practicas politiqueras, un gobierno cercano a sus electores, de puertas abiertas, pero sobre todo muy renovado en su estructura administrativa.
Sin embargo, observamos que cada día más se oscurece el panorama para nuestro gobernador, quien carga bajo sus espaldas algunos funcionarios impuestos bajo un régimen autoritario y de pocos amigos, que le obligan a cumplir cada orden emitida, hasta que quede saldada la deuda económica y política contraída por su elección.
Es tal el amarre que tiene el gobernador, que él único cargo de importancia que políticamente lo representa a él como figura líder de una administración, es el de su esposa, la primera dama del departamento, de resto podemos decir que son compromisos adquiridos en la campaña electoral y de los cuales le será muy difícil desprenderse.
Por otro lado está la contratación, la cual es la herramienta fundamental en un gobernante para dejar su huella a través de proyectos convertidos en obras; Esta misma, cual torta comprometida, sigue siendo manejada a “salvo” y con los mismos intereses en donde prevalece el CVY (Como Voy Yo) antes que la calidad. Esto envía un mensaje claro y directo: Tenemos un Gobernador de Bolsillo manejado como un muñeco con ventrílocuo en su espalda.
Por lo anterior podemos deducir que este gobierno no tiene obras propias que marquen la diferencia con su antecesor, lo que observamos en Ovalle es un gran letargo y una gran preocupación por la herencia abultada de obras inconclusas recibidas, con sobrecostos evidentes y con la lupa de los entes de control, obras incluso inauguradas sin haber sido terminadas en su totalidad.
Vemos un “cielo” parcialmente nublado para el gobernador del Cesar, pero lo que más preocupa es que se avecinan fuertes tormentas eléctricas a causa de las próximas elecciones al congreso de la Republica, situación que lo llevaría a tomar un “Cambio Radical” a favor de su verdadera formación política y a dar un giro de 360 grados en su actuar, ya que se rumora que se le piensa imponer como cereza del pastel el apoyo a dos (2) candidatos al senado y por lo menos tres (3) candidatos a la cámara de Representantes. Candidatos que por supuesto no son de su costilla y no representan en nada a Ovalle Angarita.
La única opción que le quedaría al gobernador, para salir de ese laberinto sin salida que estratégicamente se le ha armado, es abrir tolda a parte y propia, arrimándose aún más al gobierno del Alcalde de Valledupar, Augusto Daniel “Tuto” Uhía, su viejo socio político, quien también se encuentra empeñado hasta el “cuello” en su administración, pero un poco más holgado para tomar decisiones.
Solo una alianza de estos dos (2) personajes podrían salvar a Ovalle de llevar candidatos propios al congreso y de poder hacer un resto de gobierno con autonomía, serio, alejado de casas de empeño y con un sello propio.
Sin embargo, dicen algunos expertos en el tema, hay mucha tela por cortar y en política cualquier cosa puede suceder, puede que el Gobernador se desmarque del grupo a “salvo” y/o puede que se vincule de forma directa al proyecto expansionista de Tuto Uhía, en donde Franco representaría una pieza fundamental para ese andamiaje y que de ganar ellos estas elecciones con candidatos propios, los llevaría a convertirse en los nuevos varones electorales del departamento. Amanecerá y veremos dijo el Ciego.
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