Por Wendy Peralta
Esta vez las oraciones de Nuris Ibarra no surtieron efecto y sucedió lo que tanto temió desde que el mayor de sus hijos decidió ingresar hace 14 años al Ejército Nacional. Carlos Darío Ibarra Gutiérrez, de 31 años, fue objeto de un atentado de la guerrilla de las Farc, según indican las investigaciones de las autoridades.
El cesarense, nacido en el municipio de El Copey, fue una de las víctimas del ataque de la guerrilla ocurrido la tarde de este lunes en el Catatumbo, Norte de Santander, donde no sólo perdió la vida Ibarra Gutiérrez, sino tres de sus compañeros. Se trata del cabo primero Gabriel Ignacio Mejía, natural de Antioquia, y los soldados Édison Blanco Zapata, de Santander, y Franklin Gamboa Monsalve, de Norte de Santander. Seis militares más resultaron heridos; los soldados iban a bordo de un helicóptero que cuando intentaba aterrizar fue atacado.
Para la familia, el acto terrorista de las Farc pone en tela de juicio el proceso que adelanta el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc en La Habana, Cuba, pues mientras allá hablan de paz, en Colombia no cesan los atentados en contra de la fuerza pública y la sociedad civil.
De acuerdo con el segundo comandante del Ejército Nacional, mayor general Ernesto Maldonado Guarnizo, las primeras informaciones indican que “los explosivos fueron colocados y activados por terroristas de la cuadrilla Resistencia del Catatumbo de las Farc”, en un sitio donde las tropas realizaban las maniobras ofensivas para apoyar a las unidades en tierra, que desde hace varios días adelantan operaciones. “Al momento de aterrizar el helicóptero se produjo la explosión”, dijo el oficial.
La familia del cesarense Carlos Darío Ibarra Gutiérrez espera que el cuerpo sea trasladado lo más pronto posible a El Copey, donde será sepultado. El soldado profesional dejó tres hijos y era el mayor de 10 hermanos.