Mar. May 5th, 2026

    Por Ruth Ortiz Castro

    Hace algunos años, cuando empecé a tomar clases de fotografía en la universidad, el día de la primera entrega, el profesor al leer mi nombre me preguntó: ¿Castro del Magdalena? Y cuando le respondí que del Cesar, de Valledupar, me volvió a preguntar: ¿y que eres de Pepe? Al contestarle que nieta, me contó emocionado que Pepe Castro era su amigo, que gracias a unos afiches que le había encargado para su primera campaña política al congreso había podido comprar la casa donde vivía y que lo recordaba con mucho cariño; así me hice amiga de uno de mis maestros más queridos, Abdú Eljaiek, quien tomó la fotografía que acompaña este recuerdo (la famosa foto de «Con López y Pepe el Cesar gana»).
    A Pepe Castro más que como abuelo, lo quiero honrar como vallenata, porque la Ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar fue trazada en su administración como alcalde; mi lugar preferido en el mundo, no importa cuánto viaje o cuánto tiempo viva por fuera, a Valledupar la llevo en el alma y en su mapa vivirá por siempre el legado de mi abuelo materno.
    Ese abuelo con el que no pude crecer pero que hoy personalidades locales y nacionales recuerdan con admiración y respeto; no te voy a enviar palabras para que sean leídas en tu funeral, como lo hice con mi amada y adorada abuela Socorro Zuleta, pero desde Brasil puedo seguir diciendo con orgullo que soy nieta de José Guillermo Castro Castro, el gran patriarca liberal del Cesar.
    Descansa en paz, y que Nuestra Señora Aparecida, a quien te he encomendado desde que me fui de Colombia, siga intercediendo por ti, Papá Pepe.