Opinión: Ana del Castillo, un camino entre rosas y espinas

Por WILLIAM ROSADO RINCONES

Uno de los vetos más protuberantes que le ha tocado encarar a la mujer en el vallenato es asimilar la bohemia, si se quiere incursionar en ese tormentoso maremoto de la música, especialmente en el medio folclórico de la provincia en donde pululan los tragos y las diversiones, es inevitable convivir en ese entorno.

El recato no es afín para quien quiere tomar prestada la aureola del éxito, y si es en el plano femenino, el camino es aún más espinoso por los prejuicios sociales que se deben enfrentar, que ya no es el simple bochinche de barrio, sino el huracán digital de los que se atrincheran en las redes sociales.

Tal pesadilla vive Ana del Castillo, la joven cantante que se accidentó la madrugada del miércoles 20 de febrero, dardos que le vienen disparando desde antes de este incidente, tal vez por un modelo de vida que asumió en rebelión a los velos, camándulas y confesionarios donde la quieren encasillar, a lo que ella respondió: “Esta una sociedad que por costumbre suele predicar la doble moral”.

Desde el momento del accidente que la tiene recluida en una clínica de la ciudad no ha parado el vendaval con truenos y centellas, sobre las causas del percance y consecuencias, pero, muy pocos han auscultado el lado humano y el perfil de una familia a la que le laceran el honor.

Pocos recuerdan que viene de un hogar de padres separados y que le toco la vida a impulsos de buena voluntad y la cosecha de un talento que le indemnizó las penas para salir a los escenarios desde donde mostró los primeros destellos.

Su rebeldía salió a flote desde la misma etapa de su formación cuando la tuvo en sus manos el maestro Andrés ‘El Turco Gil’ quien la acogió en su escuela en donde le dio moldura a una voz excepcional y de una tremenda fuerza pulmonar, infortunadamente llegó allá un poco ‘crecidita’ y ya se le asomaba la revolución del adolescente, pero en sus manos alcanzó a dominar los escenarios y logró impulsar su voz en varios puntos del país.
“Estuvo en la escuela poco tiempo llegó como de 15 años, no alcancé a llevarla al exterior, pero si por varias ciudades del país donde la presentaba con Los Niños del Vallenato. Ana tiene una gran capacidad pulmonar, quise hacer un gran proyecto con ella, pero no se pudo, por problemas que no vale la pena ventilar en estos momentos” dijo Andrés ‘El Turco’ Gil.

Ana del Castillo es hija de un prestigioso médico de la región, pero ella no quiso batas blancas en su carrera, sino el colorido de un uniforme que destellará en una tarima con la coreografía de un baile a veces criticado por los moralistas, a los que ella les restó atención.

Ana tuvo a los 12 años, una ligera experiencia de participar en el reality Factor X, pero no contó con la suerte de avanzar en las eliminatorias, pero esto no la amilanó y luego de la salida de ‘Los Niños del Vallenato, aprovechó el auge de las redes sociales y comenzó a subir videos con la tesitura de su voz y los encantos físicos que posee, eso muy rápidamente impactó a varios artistas entre estos a Wilfran Castillo, quien la vinculó como corista de su grupo.

Hizo para entonces un mosaico en homenaje a Patricia Teherán, en donde corroboró que estaba apta para cubrir ese espacio faltante de mujeres tras la muerte de la cartagenera, Patricia Teherán.

Después, llegó a su vida musical, Rolando Ochoa, quien la invitó para que grabara un tema en el disco homenaje que le hizo Rolando a su fallecido padre, Calixto Ochoa. Paralelo a esto fue conformando su grupo con el que comenzó a conquistar su propio público, hasta que el mismo Iván Villazón la invitó a cantar en su más reciente disco en donde hicieron un tema a dúo que se ha convertido en un verdadero suceso musical: ‘Pero que Va’ de la autoría de Omar Geles.

Iván al conocer la noticia de su accidente se mostró conmovido y pidiendo oraciones para su pronta recuperación, dijo que la conoció por las redes al ser una artista muy activa en Instagram en donde la vio cantando una de sus canciones lo que le impactó y la contactó para invitarla a la grabación de su último disco.
“La invité a cantar porque vi en ella mucho talento, mucho futuro, es sorprendente que a su edad es una niña que en tarima se comporta como una artista consagrada y tiene una cualidad muy marcada y es su forma de cantar y su afinación”. Concluyó conmovido Iván Villazón quien espera su pronta recuperación.

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3 thoughts on “Opinión: Ana del Castillo, un camino entre rosas y espinas”

  1. Es claro que la actitud del golpea mujeres de mindiola es de una persona drogada y desquiciada; pero hay preguntas como: Que hace una niña de 19 años con un futuro iluminado bebiendo diario en cada parranda, viviendo de excesos sin control? Preso el y ella con el favor de Dios después de su recuperación a una terapia intensiva y aprender a relacionar el arte con lo de al rededor.

  2. solo se el choque fue un sofisma de distraccion el pierde conrril por venir dandole golpes en pecho cara y ya por versiones de restigos la habia levantado a patadas asi la subio a camioneta….se rie en video por lo pervertido del plan dando rwsultado…..que causo dañis en sus puernas y cuerpo si no el mismo mindiola…..li unico que ocurrio fue un msltrato a la mujer inrwnto de homicidio y claro esta le dice algo ceeca a su cara en video …..o myere ya o no digas nada….el acto diabolico de empujar hacia atras la cabeza ….rermina de rematar su malevolo plan……la antigua chica que agredio la callo y amenazo para que no contara nada …..busquenla y pudan hable…..cuiden a Ana pir si se salva el no querra que hable pir su carrera monstruosa es un demonio mindiola

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