Sáb. Abr 18th, 2026

    Por José Atuesta Mindiola.

    El 8 de julio es la fecha de natalicio de Luis Mizar Maestre, este año es el número 57. (Muere el 21de agosto de 2015). Estos breves comentarios para recordar a este colosal poeta, y mi amigo en la celebración de la vida, la amistad y la poesía. 

    En la infancia Luis Mizar Maestre sueña con la geometría celeste de noches luminosas y descubre que en la constelación de la Osa Mayor existe una estrella con el nombre de Mizar, y después en la lectura de los Salmos encuentra que cerca del río Jordán existe el monte Mizar. Sorprendido por este hallazgo fonético similar a su apellido se sumerge en las contemplaciones del pensar y el silencio, en los lentos recorridos por infatigables libros de literatura y filosofía, hasta convertirse en el poeta universal, centinela de los acertijos de la luz.

    Sobre el apellido el poeta, solía explicar:  el apellido original de mi padre era Luis Misath García, cuando lo reclutan para prestar el servicio militar no sabía leer y estaba indocumentado, y un sargento del ejército, que tenía poca habilidad en la escritura, cada vez que le preguntaba el apellido, lo escribía Mizar.  De esta manera le expidieron su libreta militar, documento que presentó para sacar la cédula.  

    Meditando por la errada grafía del Sargento, es posible que alguna vez había leído el Salmo 42, en el numeral 6: Dios mío, mi alma está abatida en mí, me acordaré, por tanto, de Ti desde la tierra del Jordán y el monte de Mizar. (Mizar significa pequeño, y el soldado Luis Misath García era de baja estatura).

    El poeta Luis Mizar era un discípulo consagrado del escritor Jorge Luis Borges y decía con él: Somos el tiempo. El tiempo no es nuestro enemigo, porque nadie es enemigo sí mismo. Somos la famosa parábola de Heráclito. Somos el agua, la que se pierde, no la que reposa.  Somos como aquel griego que se mira en el río.

    Esa era Mizar, un estudioso de Borges y la filosofía, amante del río y los silencios variantes del asombro, un pensador de las facetas profundas de la conciencia del ser, un atisbador del entorno metafísico y percibía la simetría de los espejos del mar en la risa de los alcatraces. Se proclamaba un empedernido pensador, un lector reflexivo de las ventanas que muestran el interior del espíritu.

    En uno de sus poemas, se hace este interrogante: “¿Qué hace por aquí Mizar, el sempiterno meditador?  Con la sonrisa de fraile que lo caracteriza”.  Con su sonrisa de fraile y radiante de inocencia como la estrella que lleva su nombre, se fue su cuerpo; pero aquí se quedaron con nosotros las bondades de su condición humana y la sinfonía inagotable de sus poemas.

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    ITINERARIO DEL POETA LUIS MIZAR (1962-2015)

      (Por José Atuesta Mindiola)

    Por el invierno que apresura

    la tristeza en los zapatos de Vallejo.  

    Por las lágrimas de la noche

    en el lienzo de Penélope.

    Por la mariposa que sueña

    en las barbas del abuelo. 

    Por la ironía de los clavos

    en la sangre del madero. 

    Por los espejos del mar 

    en la risa de los alcatraces. 

    Por la dudosa penumbra

    de la linterna de Borges. 

    Por la ruta apacible del venado 

    en la tarde mansa del jaguar.

    Por la renuncia del cazador  

    que regresa con el peso de su sombra. 

    Por el desfile de la lluvia

    en la intimidad ancestral de los colores.

    Por el árbol que suelta sus ramas

    antes que la muerte deslice la cuerda.

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    DÉCIMAS AL  POETA LUIS MIZAR  

      (Por José Atuesta Mindiola)

                 I

    En el edén de sus manos

    las metáforas florecen,

    los árboles se enternecen

    con el rocío del verano.

    Bajo un frondoso campano

    él divisa La Nevada,

    la tierra Madre Sagrada

    de sus Kankuamos ancestros

    donde viven los maestros

    de la vida sosegada.

                II

    Emerge en la noche oscura

    la musa resplandeciente,

    con un violín en la mente

    el paisaje en partitura.

    El verso es fruta madura

    en el arte de pensar.

    Siempre será Luis Mizar

    el filósofo poeta,

    infatigable en la meta

    con el don de poetizar. 

                III

    Como un fraile pensativo

    su cuerpo se despidió,

    y entre nosotros dejó

    su espíritu reflexivo.

    El poeta sigue vivo 

    con Heráclito en el río.

    El tiempo es un desafío

    porque nunca se detiene,

    pero tú cantando vienesen sonoros albedríos.